Manuel Herrero Benítez

No es mucha la información encontrada sobre el doctor Manuel Herrero. Prácticamente todo lo hallado se debe a una iniciativa de Carlos Berzosa y a su compromiso, como rector de la Universidad Complutense, de rehabilitar la memoria de los profesores, catedráticos y rectores represaliados. Sabemos que fue militante republicano —su nombre aparece en el fichero de militantes histórico de la Asociación Manuel Azaña— y que fue depurado tras el golpe de Estado de Franco.
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La fama del tartanero

Se reproduce una de las distintas referencias publicadas con motivo de su estreno de La fama del tartanero en el teatro Calderón de Madrid el 8 de enero de 1932 con notable éxito de público y crítica. Para entonces, esta zarzuela ya se había estrenado en Valladolid un año antes, en octubre de 1931. Seguir leyendo “La fama del tartanero”

¿Qué pasa en Vejer de la Frontera?

LA VOZ, 1931

Recibimos la siguiente nota que publicamos para que llegue a conocimiento del ministro de la Gobernación, para que depure sobre la verdad de los hechos denunciados:

“Nada era suficiente para obligar a dimitir al alcalde de Vejer de la Frontera, D. Gumersindo López Bolsico,  influenciado, según público rumor, por los de la U.P.

Votos de censura, increpaciones de los compañeros, escenas violentas,  sesiones borrascosas, consejos amistosos, petición a todos los concejales a él y al gobernador, anuncios de manifestaciones populares en su contra, etc. Todo le daba igual, e invariablemente contestaba  en plenas sesiones, ante público numeroso: “¿Qué quieren ustedes? ¿Que me vaya? Pues no me voy”.

Vista esta actitud, acuerdan los concejales hacer caso omiso de él, con orden de que no se la atienda por no ser ya tal alcalde, colocándose otro sillón presidencial delante de él, que lo ocupa el primer teniente alcalde, y al procederse a la nueva elección de alcalde y tenientes, rompe la urna, diciendo que allí no hay más alcalde que su persona. El público se violenta,  rompiendo cristales al quererse precipitar para arrojarlo del sillón, y órdenes contradictorias de uno y otro alcalde a la Guardia Municipal, sin que ésta, por estarlo presenciando, supiera a quien obedecer.

Después, larga espera del contumaz alcalde aguardando el momento de soledad oportuno para marchar a su casa protegido por la fuerza pública.

Reunidos de nuevo los restantes concejales al siguiente día, nombraron alcalde a  D. Dionisio Guerra Flores. Y esta es la situación de este Ayuntamiento, con dos alcaldes presidentes”.

La Voz
9 de octubre de 1931